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sábado, 7 de mayo de 2011

El Tramontana regresa a Cartagena (España) desde Libia

Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/, ANDRÉS TORRES

­Los besos, los abrazos y las lágrimas con las que fueron recibidos los sesenta tripulantes del submarino Tramontana por sus familiares a su llegada ayer al Arsenal Militar de Cartagena distaban mucho de parecerse a los que recibieron sus compañeros del Mistral hace apenas una semana.
Los primeros regresaban a casa tras 67 días de navegación y de tensión y los gestos de cariño de sus esposas, maridos e hijos eran un reflejo de la alegría que sentían. Los segundos partieron hacia la zona de conflicto de la que regresaba el Tramontana, la costa de Libia.
Especialmente duro para los tripulantes del Tramontana ha sido el último mes, en el que se han sumergido en las aguas próximas al país africano para contribuir al embargo de armas a su territorio. «Sólo puedo felicitar a esta tripulación porque ha cumplido su misión con éxito», resaltaba a pie de muelle el comandante de la flotilla submarinos, Antonio Duelo Menor, quien los recibió junto al almirante de Acción Marítima Francisco Javier Franco.
Una misión que ha consistido en dificultar la llegada de buques cargados con armas o con mercenarios para reforzar a las tropas del coronel Gadafi. Y lo han conseguido. El comandante del submarino, Pedro Márquez, explicó que su labor ha sido informar a los mandos de la OTAN que dirigen la operación del intenso tráfico de buques que existe en la zona. Del total de 450 barcos que detectaron desde el sumergible, cuarenta de ellos resultaron sospechosos. «Nosotros informábamos de su presencia, pero eran las unidades de superficie las que los paraban, los abordaban para registrarlos y me consta que en algunos casos impidieron que llegasen a su puerto de destino», subrayó el oficial, quien resaltó que pese a la antigüedad del Tramontana, que tiene 25 años de servicio a la Armada, no han tenido ninguna incidencia que no pudieran solucionar por ellos mismos. «Estos submarinos de la clase Galerna están magníficamente preparados para este tipo de misiones y equipados con la más moderna tecnología para la guerra electrónica», agregó el jefe de la flotilla.
El regreso del sumergible ayer a Cartagena, donde ahora se someterá a una revisión periódica de un mes que ya estaba programada, permitirá a Rafael Chuquimira, uno de los marinos encargados de alimentar al resto de la dotación, disfrutar de su hijo. «Ha sido muy duro estar tantos días sin poder verle. Mi pequeño preguntaba por su padre todos los días y a todas horas. Lo hemos echado muchísimo de menos. Y aunque recibía correos electrónicos de él prácticamente a diario y era consciente de que no estaba en una zona de excesivo peligro, el hecho de que estuviera en una situación de conflicto nos tenía más preocupados que cuando salen de maniobras», relató su mujer, Maryuris Pinilla. «La principal diferencia de una misión real como esta a unos ejercicios es que hemos estado al cien por cien, en guardia permanente, sin permitirnos ningún descuido», añadía su esposo.
Tan contento como él y como el resto de la tripulación estaba el oficial francés de intercambio que ha compartido esta misión y que ayer también pudo besar a su mujer y sus trillizos.

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