El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno-Ocampo, pidió ayer una orden de arresto contra el líder libio Muammar Gaddafi, acusándolo de crímenes contra la humanidad por matar civiles durante una revuelta contra su régimen de 41 años.
Moreno-Ocampo pidió además el arresto del hijo de Gaddafi, Saif al-Islam, y su jefe de espionaje Abdulá al-Senussi. Los jueces deberán ahora decidir si existe suficiente evidencia para emitir las órdenes de arresto.
El fiscal había anticipado su acción a principios de mes, cuando dijo que pediría tres arrestos por la matanza “predeterminada” de manifestantes en Libia, luego de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pidió a la Corte con base en La Haya que investigara la violencia en la nación.
“La oficina reunió evidencia directa sobre órdenes emitidas por Muammar Gaddafi en persona, evidencia directa de que Saif al-Islam organizó el reclutamiento de mercenarios y evidencia directa de la participación de al-Senussi en los ataques contra los manifestantes”, dijo ayer Moreno-Ocampo, quien actuó con una rapidez sin precedentes en su investigación sobre la violencia durante la revuelta contra Gaddafi
Ahora, los jueces de la CPI tienen la palabra, pudiendo decidir “en semanas o meses”, según Ocampo, si aceptan la solicitud de arresto, la rechazan o piden información adicional a los fiscales. Ocampo aclaró que de emitirse la orden de arresto, ésta no irá dirigida a la comunidad internacional, sino “a las autoridades libias”.
Sin embargo, la CPI no tiene una fuerza policial y depende de los estados miembros para cumplir con las órdenes de arresto. Libia no integra la CPI y no está obligada a arrestar a personas que la corte considera sospechosas.
“Hemos esperado con impaciencia una decisión de este tipo”, dijo Belkacem, vocero rebelde en Misurata. “Gaddafi no ha dejado de matar a nuestros hermanos en toda Libia”, agregó.
El fiscal había anticipado su acción a principios de mes, cuando dijo que pediría tres arrestos por la matanza “predeterminada” de manifestantes en Libia, luego de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pidió a la Corte con base en La Haya que investigara la violencia en la nación.
“La oficina reunió evidencia directa sobre órdenes emitidas por Muammar Gaddafi en persona, evidencia directa de que Saif al-Islam organizó el reclutamiento de mercenarios y evidencia directa de la participación de al-Senussi en los ataques contra los manifestantes”, dijo ayer Moreno-Ocampo, quien actuó con una rapidez sin precedentes en su investigación sobre la violencia durante la revuelta contra Gaddafi
Ahora, los jueces de la CPI tienen la palabra, pudiendo decidir “en semanas o meses”, según Ocampo, si aceptan la solicitud de arresto, la rechazan o piden información adicional a los fiscales. Ocampo aclaró que de emitirse la orden de arresto, ésta no irá dirigida a la comunidad internacional, sino “a las autoridades libias”.
Sin embargo, la CPI no tiene una fuerza policial y depende de los estados miembros para cumplir con las órdenes de arresto. Libia no integra la CPI y no está obligada a arrestar a personas que la corte considera sospechosas.
“Hemos esperado con impaciencia una decisión de este tipo”, dijo Belkacem, vocero rebelde en Misurata. “Gaddafi no ha dejado de matar a nuestros hermanos en toda Libia”, agregó.
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