El primer ministro tunecino, Beyi Caid Essebsi, convocó ayer a los líderes de la oposición para intentar reconducir la situación en el país, en el que se ha impuesto un toque de queda nocturno después de múltiples manifestaciones y disturbios.
A tenor de la crisis, Essebsi anunció el domingo que contempla la posibilidad de retrasar hasta el otoño las elecciones constituyentes previstas para el 24 de julio.
Los disturbios se iniciaron después de que el ministro del Interior, Farhat Rajhi -luego destituido-, expresase la posibilidad de un golpe de Estado militar en el caso de que los islamistas moderados de Enahda ganasen las elecciones.
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