El jefe del partido islamista tunecino Ennahda, Rached Ghannouchi, advirtió que un futuro gobierno tunecino en el que su formación no participara "sería muy frágil".
El "movimiento islámico moderado es la principal corriente en el mundo árabe", afirmó Ghannouchi en una entrevista otorgada a la AFP el martes en la noche.
Por lo tanto, "todo proceso democrático honesto debe llevar a este movimiento al poder ya sea individualmente o con la participación" de otras fuerzas políticas, agregó, destacando que su movimiento "optaba por compartir" el poder.
"Ennahda es el mayor partido" en Túnez y "un gobierno sin él sería muy frágil", declaró, advirtiendo contra la eventual tentación de constituir después de las elecciones un gobierno que reuniría a "pequeños partidos" para excluir al Ennahda.
Las elecciones deben tener lugar el 23 de octubre en Túnez para designar una Asamblea Constituyente, encargada de elaborar una nueva Constitución.
Ghannouchi, que vivió más de 20 años exiliado en Londres, volvió a Túnez justo antes de la caída, el 14 de enero, del régimen del presidente Zine el Abidine Ben Alí, que había reprimido duramente a los islamistas.
Su partido fue legalizado el 1 de marzo y los sondeos le otorgan actualmente el mayor número de intenciones de voto en previsión de las elecciones de octubre.
Este ex profesor de filosofía de 70 años, condenado en rebeldía en 1992 a cadena perpetua por complot contra el presidente Ben Alí, afirmó no tener ambiciones políticas personales.
Al ser interrogado sobre la cuestión de saber si su formación presentaría un candidato si se organizaran elecciones presidenciales, Ghannouchi, que hablaba en árabe, declaró que su partido "aún no había tomado una decisión".
El dirigente islamista también acusó a las "fuerzas retrógradas", como los partidarios aún activos de la Unificación Constitucional Democrática (RCD) -el partido de Ben Alí disuelto en marzo - "la policía política y algunos medios" de querer hacer fracasar la revolución tunecina.
El movimiento Ennahda anunció el lunes que se retiraba de la comisión encargada de las reformas políticas, a la que acusó de considerarse un parlamento no electo.
"Nuestra retirada constituye un grave golpe para la legitimidad" de la comisión, dijo, respondiendo así al presidente de la comisión, Yadh Ben Achour.
Este había declarado que una retirada de los islamistas "no tendría ningún impacto" sobre el trabajo de la instancia encargada de las reformas polìticas.
Para él, la tarea de esta comisión está casi terminada, pero le queda aún por elaborar la lista de las personas a las que se les prohibirá votar y ser candidatos durante estas elecciones, debido a sus vínculos con el antiguo régimen.
Por otra parte, Ghannouchi calificó de "mascarada" el proceso en el que el derrocado presidente y su esposa Leila Trabelsi fueron condenados a 35 años de cárcel por malversación de fondos, estimando que las autoridanes no pusieron el acento sobre "los verdaderos crímenes de Ben Alí".
Para él, Ben Alí "merece la pena de muerte por todos sus crímenes contra el pueblo tunecino".
Por último, Ghannouchi "condenó" la violenta intrusión el domingo pasado en un cine de Túnez de manifestantes salafistas que querían impedir la proyección del filme "Ni Alá ni amo", de la directora tunecina Nadia El Fani, sobre el laicismo en Túnez.
El "movimiento islámico moderado es la principal corriente en el mundo árabe", afirmó Ghannouchi en una entrevista otorgada a la AFP el martes en la noche.
Por lo tanto, "todo proceso democrático honesto debe llevar a este movimiento al poder ya sea individualmente o con la participación" de otras fuerzas políticas, agregó, destacando que su movimiento "optaba por compartir" el poder.
"Ennahda es el mayor partido" en Túnez y "un gobierno sin él sería muy frágil", declaró, advirtiendo contra la eventual tentación de constituir después de las elecciones un gobierno que reuniría a "pequeños partidos" para excluir al Ennahda.
Las elecciones deben tener lugar el 23 de octubre en Túnez para designar una Asamblea Constituyente, encargada de elaborar una nueva Constitución.
Ghannouchi, que vivió más de 20 años exiliado en Londres, volvió a Túnez justo antes de la caída, el 14 de enero, del régimen del presidente Zine el Abidine Ben Alí, que había reprimido duramente a los islamistas.
Su partido fue legalizado el 1 de marzo y los sondeos le otorgan actualmente el mayor número de intenciones de voto en previsión de las elecciones de octubre.
Este ex profesor de filosofía de 70 años, condenado en rebeldía en 1992 a cadena perpetua por complot contra el presidente Ben Alí, afirmó no tener ambiciones políticas personales.
Al ser interrogado sobre la cuestión de saber si su formación presentaría un candidato si se organizaran elecciones presidenciales, Ghannouchi, que hablaba en árabe, declaró que su partido "aún no había tomado una decisión".
El dirigente islamista también acusó a las "fuerzas retrógradas", como los partidarios aún activos de la Unificación Constitucional Democrática (RCD) -el partido de Ben Alí disuelto en marzo - "la policía política y algunos medios" de querer hacer fracasar la revolución tunecina.
El movimiento Ennahda anunció el lunes que se retiraba de la comisión encargada de las reformas políticas, a la que acusó de considerarse un parlamento no electo.
"Nuestra retirada constituye un grave golpe para la legitimidad" de la comisión, dijo, respondiendo así al presidente de la comisión, Yadh Ben Achour.
Este había declarado que una retirada de los islamistas "no tendría ningún impacto" sobre el trabajo de la instancia encargada de las reformas polìticas.
Para él, la tarea de esta comisión está casi terminada, pero le queda aún por elaborar la lista de las personas a las que se les prohibirá votar y ser candidatos durante estas elecciones, debido a sus vínculos con el antiguo régimen.
Por otra parte, Ghannouchi calificó de "mascarada" el proceso en el que el derrocado presidente y su esposa Leila Trabelsi fueron condenados a 35 años de cárcel por malversación de fondos, estimando que las autoridanes no pusieron el acento sobre "los verdaderos crímenes de Ben Alí".
Para él, Ben Alí "merece la pena de muerte por todos sus crímenes contra el pueblo tunecino".
Por último, Ghannouchi "condenó" la violenta intrusión el domingo pasado en un cine de Túnez de manifestantes salafistas que querían impedir la proyección del filme "Ni Alá ni amo", de la directora tunecina Nadia El Fani, sobre el laicismo en Túnez.
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