Estados Unidos ha reprochado a cinco de los aliados de la OTAN, España entre ellos, que no hagan lo suficiente para acelerar el final de la guerra en Libia. Reconvención hecha el mismo día en que los ministros de Defensa de la Alianza han aceptado prolongar durante otros tres meses la misión. La impresión de esta reunión es que para algunos la misión en Libia se parece demasiado a la de Afganistán, que se ha convertido en eterna y de resultado más que incierto. Por eso, el secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen, ha intentado animar a los ministros con la idea de que el final está próximo: «Lo que estamos viendo no es si Gadafi se irá o no, sino cuándo se irá».
Y junto a esta inyección de ánimo, sobre el terreno el número de operaciones se ha incrementado sensiblemente. Los aliados están llevando a cabo los mayores bombardeos desde el inicio de la misión, y la reciente entrada en acción de helicópteros de combate está aumentando la efectividad de los ataques. Pero todo ello no ha logrado cambiar la disposición de algunos aliados, que se han limitado a aceptar sin discutir la petición del secretario general para extender durante otros tres meses la misión. Rasmussen no ha insistido en pedir mayores aportaciones, porque tenía buena información sobre la falta de entusiasmo de varios países. Fuentes de la Alianza llegaron a decir que en el fondo «se daría por satisfecho si ninguno decide reducir su participación». Un caso ejemplar es el de la ministra española, Carme Chacón, quien declaró que la participación española se mantiene en los términos actuales, pero que permanecerá «mientras haga falta, hasta que se cumpla la misión». En todo caso, algunos países han subrayado que esta es una de las pocas misiones de la historia reciente de la Alianza en la que al menos no hay ninguna oposición directa por parte de ningún país.
Sin embargo, el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, ha sido mucho menos diplomático y ha señalado a cinco países como los malos alumnos de la clase: Alemania y Polonia por no implicarse directamente en la misión, a pesar de que la apoyan políticamente, y otros tres, España, Turquía y Holanda por impedir que sus aviones lancen ataques sobre objetivos en tierra. Al conocer estas revelaciones de un funcionario norteamericano, muchos han recordado que EE.UU. fue el primer país en retirar el grueso de su contribución a esta misión, dos semanas después de su inicio.
Sin embargo, aunque nadie en la OTAN es capaz de decir cuánto tiempo va a durar la campaña, otra de las novedades de la reunión de ayer es que por primera vez se ha discutido cuál será el papel de la OTAN tras la caída de Gadafi. Teniendo en cuenta que en una situación como ésta el desenlace se puede producir de forma súbita, el secretario general de la Alianza ha pedido a los ministros de Defensa que empiecen a hacer planes sobre cuál será su papel en un futuro sin Gadafi. «Esto puede tardar semanas, pero puede producirse mañana, de modo que debemos estar preparados. Ha llegado el momento deplanificar el momento en el que el conflicto se terminará, porque Gadafi ya pertenece a la historia» ha dicho Rasmussen.
El ministro francés de Defensa, Gerard Longet, ha revelado que, entre los países más implicados en la operación, «crece la impresión de que el desenlace puede precipitarse en cualquier momento», aunque siempre sin dejar de tener en mente que «el comportamiento irracional de Gadafi» puede desembocar en situaciones imprevistas.
Así las cosas, y para terminar de estrechar el cerco sobre Gadafi, el Tribunal Penal Internacional anunció ayer que abrirá una investigación sobre el posible uso de viagra por las tropas del dictador libio para estimular la violación de mujeres
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