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lunes, 27 de junio de 2011

Mohamed VI se queda a medio camino

Fuente: www.deia.com, Marta Martínez - 27 de Junio de 2011

La reforma constitucional propuesta por el rey Mohamed VI dejará a Marruecos entre la monarquía absoluta y la parlamentaria. El monarca renuncia a algunas competencias ejecutivas en favor del presidente del Gobierno -cargo que aún no existe en el país-, pero mantiene su control estratégico y, sobre todo, su supervisión. Tras el discurso del monarca, de 47 años, decenas de marroquíes salieron a las calles para celebrar los cambios anunciados, sin embargo, otros tantos protestaron dos días después porque la propuesta "es insuficiente". Se trata de los jóvenes del movimiento 20 de Febrero, que consideran que la reforma constitucional no cumple con los reclamos que llevan exigiendo desde hace meses -terminar con la corrupción, que se haga efectiva la separación de poderes, una monarquía parlamentaria y la disolución del Gobierno y el Parlamento actuales-; por lo que, a través de las redes sociales, están pidiendo el boicot al referéndum del próximo viernes.
El documento ha sido elaborado por una comisión nombrada por el monarca y encabezada por el constitucionalista Abdelatif Menuni. No ha habido una Asamblea Constituyente elegida por el voto popular, como está previsto que ocurra en Túnez, pero el rey pidió a la comisión que escuchara la opinión de los partidos políticos y sindicatos. El resultado es una reforma de 180 artículos -la actual tiene 108- que consagran a Marruecos como un estado musulmán soberano que fortalece "los pilares de la monarquía constitucional, democrática, parlamentaria y social", según palabras del propio monarca. Entre quienes apoyan la propuesta están la mayoría de los sindicatos así como las formaciones políticas, excepto el izquierdista Vía Democrática -que respalda la república y la autodeterminación de Sahara Occidental- y los islamistas de Justicia y Caridad. Los partidos tienen diez días de campaña hasta la consulta popular del 1 de julio. "Ha comenzado un debate muy interesante en Marruecos, en el que están participando todos los partidos políticos y todas la capas sociales, sindicatos, asociaciones de la sociedad civil", apunta, optimista, Jouad Bouchra, marroquí residente en Euskadi. Existen, sin embargo, críticas a la rapidez del proceso, ya que el referéndum ha sido convocado quince días después de que el rey diera a conocer la reforma constitucional, lo que genera dudas de la profundidad del debate o la información con la que llegará la población a la consulta popular.

Separación de poderes
Al igual que Marruecos, entre los marroquíes de Euskadi hay diversidad de opiniones sobre el proceso que acaba de iniciar su país, sin embargo, existe una coincidencia: sobre el papel, la propuesta es un avance en la dirección correcta, aún falta mucho trabajo y, sobre todo, ver cómo se pone en práctica la nueva Carta Magna. "Desde mi punto de vista, este es un momento muy importante, pero eso no significa que hayamos llegado a donde hay que llegar. Es el inicio de un proceso. Además, no es la Constitución en sí, sino cómo se va a materializar", apunta Jaouad, quien advierte de que "si no hay un cambio real, vamos a vivir cosas feas". "La gente está contenta con la reforma y eso quiere decir que quiere el cambio. No se puede decepcionar a la población, porque está harta, tenemos una tasa de paro muy alta en Marruecos, hay desigualdad, hay pobreza, hay niños de la calle, problemas relacionados con la mujer. Hay gente con títulos universitarios que está en el paro; yo, por ejemplo, soy licenciado (en Derecho) y he preferido emigrar", enumera este marroquí. Por ello, Jaouad apunta que "el balón está ahora en el tejado de los partidos políticos, si existe voluntad política, avanzaremos; si no, no". Moulay Dris Sadiki señala que "el problema de Marruecos es la corrupción; si conseguimos que el ejercicio político sea más limpio, creo que la Constitución es una base muy importante". "La Carta Magna es un cambio, eso está clarísimo, pero estamos esperando más", agrega Moulay. Ambos destacan como uno de las reformas más importantes "la separación de poderes".
La Constitución crea la figura del presidente del Gobierno, en lugar del actual primer ministro, que saldrá siempre del partido más votado en las elecciones legislativas y se encargará de formar gobierno. Hasta ahora, el jefe del Ejecutivo era nombrado por el rey sin necesidad de haber pasado por las urnas, mientras que los ministros, propuestos por el primer ministro, son nombrados también por el monarca. Asimismo, el texto declara que la Justicia se convertirá en un "poder independiente", admitiendo implícitamente que antes no lo era. Este es el punto que más valoran tanto Jouad como Moulay, quienes aseguran que, hasta ahora, "el juez acataba órdenes, ahora tendrá acatar la ley". Por contra, el monarca refuerza su autoridad sobre las Fuerzas Armadas al crear la Carta Magna el Consejo Nacional de Seguridad, presidido por él mismo, que tendrá el mando sobre el Ejército y los cuerpos de seguridad.
El movimiento 20 de febrero, que exige una monarquía parlamentaria -es decir que el rey reine, pero no gobierne-, considera que este texto no fija "una auténtica separación de poderes". Y es que aunque el rey pierde el carácter "sagrado" -y pasa a ser únicamente inviolable-, sigue siendo eje central de todo el texto constitucional: es la máxima autoridad religiosa (comandador de los creyentes), presidente del Consejo de Ministros -el jefe del Ejecutivo podrá presidir este consejo siempre con autorización del rey-, del Consejo Superior de Seguridad y del Consejo Superior del Poder Judicial, además de ser el jefe supremo de las Fuerzas Armadas Reales. Sobre este punto, Jaouad apunta que "no es el momento para la transición hacia la monarquía parlamentaria, porque para nosotros el rey juega un papel muy importante". De la misa opinión es Karima, quien valora positivamente esta Constitución, porque "antes el rey era dueño y señor, y ahora tiene a otra gente colaborando". Sin embargo, matiza: "Soy de la opinión de que el rey tiene que seguir, porque es una referencia y siempre lo ha sido. Una monarquía parlamentaria sería un cambio radical, y hay gente que no está preparada para ello".

Las mujeres
Karima destaca también el aspecto que concierne a la equidad entre hombres y mujeres. "Esta Constitución está pidiendo la igualdad. Otra cosa es cómo se lleve a la práctica, pero los derechos están ahí. Que se pida la igualdad, para mí, ya es un progreso total", señala. Sobre este punto, el rey de Marruecos apuntó en su discurso del pasado 17 de junio: "En este contexto, se ha constitucionalizado la igualdad del hombre y la mujer en los derechos civiles, en el marco del respeto de las disposiciones de la Constitución y las leyes tomadas de la religión islámica por el Reino, además de consagrar la igualdad de ambos en todos los derechos políticos, económicos, sociales, culturales y medioambientales, y de crear un mecanismo para promover la equidad entre el hombre y la mujer". Así, el artículo 30 de la reforma constitucional insta a "facilitar el acceso equitativo de hombres y mujeres a cargos de elección popular". Pero este artículo recoge también un punto muy importante: el voto de los extranjeros en las elecciones municipales de Marruecos. Esto quiere decir que si los marroquíes dan el visto bueno a la reforma constitucional y se crea una ley al respecto, los marroquíes residentes en el Estado español podría votar en las elecciones municipales en base a la reciprocidad. Otra de las novedades es que la Constitución otorgará a la comunidad marroquí residente en el extranjero el derecho a voto y a presentarse a las elecciones. Por el momento, los marroquíes residentes en Euskadi podrán votar para este referéndum los días 1, 2 y 3 (viernes, sábado y domingo) en el consulado de Bilbao, así como en Gasteiz y Beasain.

Los bereberes
Una de las cuestiones más relevantes de esta nueva Carta Magna es la constitucionalización del amazig (bereber) como lengua oficial de Marruecos junto a la árabe. "Sabiendo que falta mucho camino y trabajo para lograrlo en la realidad, es un paso muy positivo y apreciado, ya que ese ha sido y es el eje de las reivindicaciones del movimiento amazig", valora Latif Jatabi, bereber residente en Euskadi. "Normalizar el idioma amazig en Marruecos y empezar desde la escuela, medios de comunicación, pasar por diferentes administraciones, pasar por el mundo de la empresa, sector de la sanidad, llegar al juzgado y compartir espacios en el Parlamento y demás instituciones con el árabe no va a ser tarea fácil, pero ahora contamos con una protección constitucional", apunta. "En el Marruecos actual, el boletín oficial, los oficios oficiales en general, están redactados en árabe clásico y en francés. Así que conseguir que estén redactados en los dos idiomas oficiales del país en lugar de en francés no será tarea fácil, y tendremos en el otro lado a los franceses y a los francófonos marroquíes", concluye Jatabi. El bereber se habla en tres regiones del país, una de ellas el Rif. Tras convertirse en lengua oficial junto con el árabe, en caso de que se apruebe la nueva Constitución, una ley orgánica desarrollará más adelante esta disposición constitucional. Jatabi considera que el reconocimiento de las diferentes fuentes identitarias de la cultura marroquí, así como garantizar los derechos ciudadanos, individuales y culturales hace de este proyecto "una experiencia líder en el norte de África". Sin embargo, matiza que "salta a la vista que el techo de las reformas políticas es muy limitado". Este bereber apunta que "de las prácticas arcaicas de las autoridades, queda claro que hace falta trabajar mucho y recorrer mucho camino para hacer frente a lo que entorpece el avance de Marruecos hacia un estado de derecho democrático verdadero". "El mismo día 17 de junio, y antes del discurso real, las autoridades locales incentivaron a la gente sencilla de algunos pueblos y ciudades a salir a las calles a festejar las reformas y el nuevo proyecto; también instalaron pantallas en los pueblos y aldeas para que vieran el discurso", explica Jatabi.

Saharauis
Marruecos se define en su sexta Constitución como Estado musulmán soberano con una unidad forjada por la convergencia de sus componentes arabo-islámicos, amazig y saharo-hassaní, enriquecido por sus afluentes africano, andalusí, hebraico y mediterráneo. Esto es un guiño muy importante hacia los bereberes, y también hacia los saharauis que se ven reconocidos como parte del patrimonio cultural del país. Sin embargo, la gran mayoría de los saharauis se sienten molestos con esta Constitución, que impulsa la "regionalización" de Marruecos anunciada por el rey en diciembre de 2009 y que empezará precisamente por el Sahara Occidental. El discurso del rey marroquí se produjo tras recibir la propuesta de regionalización del país que le entregó una comisión presidida por Omar Azziman, exembajador marroquí en Madrid. La Constitución creará, asimismo, unos Consejos Regionales (parlamentos) cuyos presidentes ostentarán el poder ejecutivo en lugar de los gobernadores -walis, altos funcionarios nombrados por el rey-, según el monarca. Al respecto, el secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, ha advertido esta misma semana de las consecuencias de la inclusión del Sahara Occidental en el referéndum constitucional del viernes, en un mensaje dirigido al secretario general de la ONU. "Quiero dirigirles este mensaje para subrayar las intenciones del Gobierno marroquí de aplicar decisiones políticas sobre la reforma constitucional en Marruecos, en la que plantea incluir al Sahara Occidental, que está bajo ocupación ilegal del Reino de Marruecos", indica. Para Abdelaziz, "el estatuto jurídico definitivo del Sahara Occidental no puede ser determinado sino por el pueblo saharaui en un referéndum libre, justo y equitativo sobre la autodeterminación, organizado bajo supervisión de Naciones Unidas".
En la misma línea, el saharaui Ali Salem apunta que "la regionalización es una oferta con contenido vacío, porque Marruecos es un régimen autoritario y no tiene ninguna experiencia ni en un sistema autonómico ni en nada que suponga la descentralización del poder". "Y en el Sahara Occidental, lo que ofrece es una ocupación pura y dura", agrega. Sobre la creación de estos nuevos parlamentos regionales, Ali Salem segura que "no me imagino a Marruecos aceptando un partido que defienda el derecho a la autodeterminación del Sahara Occidental". Del conjunto de la reforma constitucional, este residente saharaui en Araba manifiesta su excepticismo: "No es una reforma de calado. Se ha hecho un maquillaje muy suave para contentar a la opinión pública, pero el rey sigue teniendo mucho poder, no se puede hacer nada sin su supervisión. Además, sigue siendo la octava fortuna del mundo, mientras que en Marruecos sigue habiendo muchas desigualdades".

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